En México, el cáncer de piel registra un aumento sostenido en los últimos años, impulsado principalmente por la exposición prolongada al sol y a la radiación ultravioleta (UV). A pesar de este panorama, la cultura de la fotoprotección sigue siendo baja: fuentes gubernamentales mencionan que solo uno de cada diez mexicanos utiliza bloqueador solar de forma habitual, lo que incrementa el daño celular provocado por la radiación UV, principal factor en el desarrollo del cáncer de piel.
Uso del protector solar ¿Cuánto debo aplicarme en la piel?
La efectividad del bloqueador solar depende en gran medida de que se aplique en la cantidad adecuada. Según la American Academy of Dermatology Association (AAD), usar menos protector del recomendado reduce significativamente su capacidad para proteger la piel de la radiación ultravioleta.
La asociación dermatológica indica que la mayoría de los adultos necesita al menos una onza (28.35 gramos) de bloqueador solar, aproximadamente la cantidad que cabe en un caballito, para cubrir la piel expuesta, mientras que para el rostro se recomienda una cucharadita, equivalente a la cantidad que cubre los dedos índice y medio.
En ese sentido, el Dr. Kristian Eichelmann, dermatólogo y director de la clínica Dermacaribe en Playa del Carmen, agrega que la recomendación médica más conservadora no es solo aplicar protector solar en todo el cuerpo de forma indiscriminada, sino cubrir la piel con ropa y barreras físicas siempre que sea posible, y reservar el protector para las zonas donde no se puede lograr esa cobertura. “Lo ideal es protegerse con medios físicos y utilizar el protector solar en las áreas que no se pueden cubrir, como la cara, las orejas y el dorso de las manos”, explica.

El Dr. Eichelmann añade que prendas como camisas de manga larga, rashguards o trajes de baño de mayor cobertura permiten proteger eficazmente espalda, pecho, abdomen, brazos e incluso piernas, reduciendo así la cantidad de bloqueador necesaria.
Esta estrategia, junto con evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando la radiación ultravioleta es más intensa, ayuda a limitar el daño solar y a utilizar el protector solar de manera más focalizada, sin dejar de cumplir su función preventiva en las zonas más expuestas del cuerpo.
Con información de Gaceta Peninsular



